Lamalvaflor

LaMalvaflor comenzó su andadura en 2015, es una jabonería artesana, un proyecto personal, iniciado en un principio por dos hermanos. Ella, maestra jabonera con años de experiencia en el mundo de la saponificación y él periodista, diseñador gráfico y fanático de todo lo natural (incluida cosmética) y de un estilo de vida sano. 

Como periodista trabajó durante más de 10 años en una revista de moda y belleza puntera (Elle España) adquirió mucha experiencia en el mundo de la cosmética, de las texturas, de los aromas, y de los resultados. Por eso cuando se enfrentó por primera vez a un producto “natural de verdad” elaborado por ellos mismos se dió cuenta de que en la naturaleza está la solución a muchos de los problemas de piel que padecemos, en la actualidad el uso (abuso) de productos químicos (sulfatos, conservantes…) por parte de la industria cosmética, no ayuda mucho.

Unos problemas en la piel (psoriasis por un lado y enfermedad de Grover por otro) les hizo ampliar su formación y empezar a estudiar y elaborar remedios naturales. Animados por un naturópata, empezaron a crear sus propios macerados para usarlos en la piel directamente y también para elaborar jabón. Poco a poco fueron viendo como mejoraba su piel y la de la gente de su entorno con la que compartían sus “alquimias”. 

Este proyecto cuenta con la colaboración y supervisión técnica de su pareja, bióloga colegiada, técnico superior de laboratorio de diagnóstico clínico y parte fundamental de la Malvaflor. Combina su trabajo en laboratorio y sus clases con la constante supervisión e innovación de la gama de productos que ofrecen, aparte de ser la creadora de la línea de champú sólido. Amante también de todo lo natural y cuya “lucha” contra los sulfatos le hizo empezar a desarrollar y crear unas fórmulas muy trabajadas. 

Quizá sea este el gran activo de la Malvaflor, la unión de la tradición de los maestros jaboneros de siempre con la aportación e innovación técnica y rigurosa en todo el proceso.

Su producto parte de la maceración de plantas de aceite de oliva. Maceran caléndula, lavanda, jazmín, magnolias, centella asiática, etc… Con estos macerados preparan después sus aceites corporales y su fantástico jabón artesano.

Las fórmulas contienen aceite de oliva, aceite de coco, aceite de ricino, aceite de almendras, aceite de soja, manteca de cacao y manteca de karité, aceite de aguacate, aceite de argán, aceite de rosa mosqueta, aceite de jojoba, etc… 

Trabajan de acuerdo a las BPFC (buenas prácticas de fabricación cosmética) con total transparencia en la composición de sus productos.

Su producción es artesana y limitada. NO utilizan aceite de palma ni mantecas de procedencia animal. Todos los productos están elaborados, cortados, envasados  y etiquetados a mano.

Mi cosmético favorito: Llevaba tiempo buscando un champú (realmente) natural que me gustara y lo encontré en Lamalvaflor que está en Colmenarejo, un pueblo de la sierra de Madrid muy cerquita de mío. Aquí lo tenéis, disfrutadlo, es maravilloso. Elaborado artesanalmente y con una formulación muy estudiada, un champú como este no puede obtenerse al azar, sin sulfatos, sin siliconas…  elaborado con los tesoros que la naturaleza nos brinda. Han desarrollado dos versiones, una para pelo seco o castigado y otra para pelo graso. Detrás de este champú hay una gran labor y mucha dedicación, mucho amor por la cosmética natural.

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